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Bryan Fuller: a alguien le gustan los colorines…

12 Ago

Tengo que reconocer que uno de mis guionistas preferidos es Bryan Fuller. Sus historias, que suelen ser buenas, son una mezcla de surrealismo y fantasía con muchos colorines. Y aunque a primera vista series como Wonderfalls (una tía que habla con animalitos de cera) o Pushing Daisies (serie colorista como ninguna) puedan parecer infantiles, nada más lejos de la realidad.

En la series originales de Bryan Fuller se puede observar muy fácilmente una evolución creativa. Mientras la base de sus series cambia poco (historias con elementos fantásticos situadas en el mundo real, protagonistas femeninas muy fuertes, la muerte como tema principal), el aspecto visual va desarrollándose poco a poco.

Después de escribir varios capítulos para varias series de la franquicia Star Trek, en verano de 2003 Showtime emitió la primera serie creada por Fuller, Dead Like Me. Si no sabéis de qué va, os lo digo: a Georgia Lass le cae un retrete de la MIR en la cabeza y la mata. En ese momento, descubre que en vez de ir al más allá, tiene que convertirse en una grim reaper, llevándose el alma de los demás cuando mueren. Duró dos temporadas antes de ser cancelada, aunque Fuller se marchó antes de que acabara la primera por problemas creativos con la cadena. Luego se hizo una peli para cerrar la historia.

En Dead Like Me aparecen ya los dos primeros elementos típicos de Fuller, la historia surrealista (no en el sentido de Dalí, si no en el de absurdo) y la protagonista, mujer joven fuerte pero insegura a la que le pasa algo tan extraño que la fuerza a cambiar completamente de vida, o de muerte.

Para la midseason de 2004, Fuller ya tenía otro proyecto, Wonderfalls, esta vez para la Fox. Después de moverla de aquí p’allá por culpa de las audiencias, al cuarto episodio ya había sido cancelada. Tiempo después se sacó el DVD de la serie con los 13 capítulos y algunos extras. Aún así, en tan poco consiguió llegar al estatus de serie de culto. Situada en las Cataratas del Niágara, iba de que una chica, Jaye Tyler, empieza a escuchar voces de animalitos dicéndoles que haga cosas. Volvemos a los temas de siempre, aunque la muerte queda esta vez en un segundo plano. Sin embargo, la estética de la serie empieza a presentar colores pastel muy remarcados, aun sin llegar a la serie que vendría después, luego de pasar por Heroes por primera vez, donde escribió el que para mí es el mejor capítulo de la serie, “The Company Man”.

Por último hasta el momento, tenemos Pushing Daisies. Estrenada en la ABC en 2007, y con dos temporadas, la primera más corta de lo normal por culpa de la huelga de guionistas que tantos estragos hizo, es en mi opinión la mejor de las tres series.

Pushing Daisies trataba de un pastelero llamado Ned que tiene poderes para revivir a los muertos con sólo tocarlos. La parte mala era que si los dejaba vivir más de un minuto, algo de su tamaño tenía que morir a cambio. Así, revive a Chuck, su amor de la infancia, que muere violentamente a bordo de un crucero. Además, su poder es descubierto por un detective privado, que lo usa para resolver caso complicados.

En esta serie vemos un pequeño cambio, el protagonista (Lee Pace, que hacía también de hermano de la prota en Wonderfalls) es masculino, aunque la importancia de Chuck, que aunque menos insegura que las otras dos protas, cumple con la mujer Fuller, es enorme. Una vez más, su tema preferido, la muerte.

En esta historia, los colores pastel están increíblemente remarcados, y la estética años 30 le da un aspecto visual cuanto menos curioso. Pero como novedad, bebe del género musical para incluír canciones en algunos capítulos a través del personaje de Kristin Chenoweth.

En estos momentos, Fuller tiene varios proyectos en marcha, aunque el más importante parece ser la adaptación de la novela de Augusten Burroughs, Sellevision. Veremos como le va, ya que como vimos, parece que Bryan no es precisamente un tío con suerte.

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