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Brutalmountaincore

27 Oct

Y como vino se fue: la tercera temporada de Metalocalypse ya se ha acabado. Cierto es que han sido los cinco capitulos de la segunda parte, pero personalmente me han sabido a muy poco.

Además, ha empezado la segunda de la gamberrada esa llamada Blue Mountain State.

Qué rápido pasa el tiempo, parece que fue ayer cuando hablé por estas tierras del inicio de la segunda parte de la tercera temporada de Metalocalypse.

Estos cinco capítulitos que casi parecieron un regalo de Adult Swim al mundo, han mantenido la línea de la serie bastante bien, aunque por fin han decidido a dar el paso y de cuando en cuando salir del death metal en las canciones y explorar otros géneros del rock. El tema que Pickles canta cuando se entera de que tiene que ir a rehabilitación es un buen ejemplo de ello.

Para mí, la revelación de esta temporada ha sido Toki Wartooth, que se ha convertido en el noruego más gracioso de la televisión actual (también es el único que conozco, claro). Esa ingenuidad y ese tener un mundo de fantasía en su cabeza, juntos con esos oneliners tans oportunos hacens del guitarra rítmicos de Dethklok el mejors presojanes de la series. En cierto modo me recuerda a Brittany en Glee, y ambos se están comiendo sus respectivas series.

Sin embargo, se ha echado hasta cierto punto de menos toda la historia de la conspiración para acabar con Dethklok, de la que en esta temporada ni rastro… hasta el season finale, en la que han abierto la trama para la cuarta temporada con ese Proyecto Nosequé y la el conocimiento que Charles tiene de él, así que suponemos que va a ser el intento de pararlo lo que centre algunos capítulos de la temporada venidera.

Blue Mountain State es una serie con la que tengo una relación de amor/odio. No me debería de gustar, porque realmente es una mierda en la que todo su humor sólo se basa en culos y tetas y chistes de pedos, pero me entretiene muchísimo y de vez en cuando sí me hace reír.  Lo que vimos hasta el momento en este segundo año sigue esa pauta, aunque me dio la impresión de que ha perdido un poco de fuelle respecto al año pasado ya que algunas bromas y situaciones se vieron quizá un pelín forzadas, sobre todo en lo que en teoría era el primer episodio.

Y es que lo que no entiendo es qué ha hecho la cadena Spike con la segunda temporada. Un sábado te mete el segundo capítulo como preview de lo que viene, y el día regular de emisión pues echa la season premiere. Una cosa bastante rara que lo único que hace es confundir a los espectadores.

Una de las cosas que más esperaba era cómo iban a tratar la marcha de Shilo, provocada por la detención por posesión de drogas de Sam Jones III, que se enfrenta a una condena de hasta 20 años de cárcel. No se liaron mucho, una frasecita rápida, casi por compromiso, al principio del primer capítulo que nos explica que se marchó a Georgia Tech. Fácil, sencillo y no apto para toda la familia.

Pues eso, si no os va el humor tipo American Pie o Animal House, no os molestéis en verla. Si sí que os gusta ese tipo de coñas, pues no sé a qué estáis esperando.

Destrozando infancias

5 Oct

Harvey Birdman es uno de los personajes menores de aquella productora de dibujos animados que todos las personas de mi edad y algo más mayores conocen perfectamente, Hanna-Barbera. Salió en los años 60 en una serie animada de la NBC que duró la friolera de 20 capítulos en una temporada única, llamada Birdman and the Galaxy Trio. Quedó para el recuerdo de frikis e investigadores hasta que en el año 2000 alguien se volvió a acordar de él…

Y esos fueron Eric Richter y Michael Oulweleen, que presentaron para Adult Swim un proyecto de serie basado en este personaje, y que años después revolucionó la manera en la que veo a los personajes de HB. Emitida de 2000 a 2007, durante sus cuatro temporadas Harvey Birdman, Attorney at Law nos enseña por fin en pantalla lo que cuando fuimos más adultos todos supusimos sobre clásicos como The Flintstones (Los Picapiedra) o Scooby Doo.

Y es que en esta serie, la parodia de los clásicos animados de Hanna Barbera son el pan de cada día. Podemos ver a joyas como Bubu haciendo de terrorista solitario tipo Unabomber, a Pedro Picapiedra de jefe de la mafia italiana con homenaje al opening de The Sopranos incluído, a Shaggy y a Scooby Doo detenidos por conducir fumados… Toda una retahíla de viejos conocidos y no tan conocidos que lo que hacen, directamente, es destrozar mi infancia televisiva.

Los guionistas del programa lo saben, y para hacer su humor juegan con ello. Así, el sacar de contexto viejas imágenes de las series originales para hacernos ver que puede haber algo detrás de las acusaciones de las que Harvey Birdman los tiene que defender delante del juez es algo típico, y también lo es reírse de los clichés de la animación de Hanna Barbera, como por ejemplo acabar el capítulo con una imágen del grupo partiéndose de risa o usar los efectos de sonido de la época en momentos para los que, digamos, no estaban previstos.

Sin emabrgo, no es la única fuente de humor de la serie. El comentario político, como las críticas a la enseñanza del creacionismo o la pérdida de privacidad provocada por la Patriot Act; el económico, como la running joke sobre AOL Time Warner que critica la cada vez mayor presencia de las corporaciones en la vida empresarial estadounidense, o sobre la comercialización de las Olimpiadas; o social, como la hipocresía que hay detrás de las llamadas interventions; están presentes capítulo sí capítulo también e increscendo desde la segunda temporada, y no son precisamente sutiles. Los doce minutos que dura el S02E05, el capítulo de The Jetsons (Los Supersónicos) es, además de el mejor capítulo de toda la serie junto con el de el vídeo corporativo de Sebben & Sebben (el bufete para el que trabaja Birdman), el mejor ejemplo de todo esto.

Y hablando de Sebben & Sebben, la puesta al día de los personajes no se podría haber hecho mejor. Si hay que ponerles alguna pega, es que a veces se pasan de rosca con sus diálogos y situaciones; por ejemplo, el uso de catchphrases es a veces excesivo. El “I’ll take de case” de Birdman y el “Did you get that thing I sent you?” de Peter Potamus se escuchan al menos una vez por episodio, y acaban cansando. Los actores que ponen voz a los personajes, por cierto, son de primera línea: Gary Cole, Peter MacNicol o el grandisísimo Stephen Colbert andan por ahí metidos.

En resumen, estamos antes una gran comedia de animación. Te pega una leche en la cara y te deja rotísimo antes de espabilar. Si la véis, lo que deberíais hacer ya que dura sólo 12 minutillos por capítulo, os aseguro que pasaréis un buen rato.

Metalocaesposa

2 Oct

Ya vamos acabando con los estrenos de las últimas dos semanas, y hoy toca tratar dos series que son completamente diferentes: The Good Wife y Metalocalypse. Es que ni tienen en común el que ambas estrenen temporada; sólo lo hace la primera mientras que la segunda retoma su tercera (¡toma ya!) después de unos nueve meses de parón.

Sin embargo, los dos capítulos han sido buenos, manteniéndose en la línea o incluso superando las expectaciones que tenía sobre ellos.

Empezamos por el drama revelación de la temporada pasada, The Good Wife. Este capítulo nos ha plateado cuatro frentes claros, que son la confrontación Peter-Childs, la relación de Alicia con Will, las luchas de poder dentro de la que ahora es Lockhart/Gardner & Bond y la competencia directa entre Blake creo que se llama (¡hola, Jason Street!) y Kalinda. Es decir, que ha hecho un gran trabajo en abrir tramas para la temporada, en vez de centrarse en lo que todos pensábamos que iba a centrarse, que era el triángulo amoroso Peter-Alicia-Will y dejar ese aspecto para el segundo capítulo.

Y la manera de hacerlo ha sido muy ingeniosa, con Eli borrando el mensaje del buzón de voz. Y es que estas tramas, aunque lo ponga por separado, tienen mucho que ver entre sí. De un sólo tiro cazan dos pájaros: nos dicen que lo de Will no va a ser precisamente fácil y que van a seguir explorando los tejemanejes y chanchullos de la política de Chicago.

En cuanto al bufete de abogados, pues la fusión con el despacho de abogados de Bond va a traer más consecuencias de las que Will y Diane previeron en un principio. El nuevo socio quiere introducir lo que éstos dos perciben como demasiados cambios, y parece que va a ser una fuerza que se meta en los asuntos de éstos dos más de lo que ellos quisieran. Ya vimos como es él quien toma la batuta a la hora de darle a Mrs. Florrick directrices para su caso de la semana (un caso de la semana muy interesante, por cierto), y cómo decide ser su mentor oficial. Parece que le ve mucho potencial a la mujer.

Kalinda también se ve afectada por esta fusión, ya que introduce competencia en su puesto con Blake. Creo que no va a ser una competición limpia, y el nuevo ya ha insinuado que sabe más de Kalinda de lo que ella quisiera sólo con llamarla Leela. Lo de esta chica es la leche, intentar averiguar algo de ella es casi peor que las seis temporadas de Lost justas en lo que a misterio y preguntas se refiere. Ahora, tengo la impresión de que el personaje de Scott Porter tampoco es trigo limpio, así que son dos ruedas para una bicicleta.

En definitiva, un episodio bastante bueno que nos hace intuír que vamos a tener una temporada al menos tan buena como la primera, y seguramente mucho más interesante.

Cambiamos a la serie de nuestra banda de death metal preferida, Metalocalypse. Y es que ha vuelto con el sexto capítulo de su tercera temporada, como digo tras nueve meses de parón, y lo ha hecho en plena forma.

En este episodio tratan las diferencias entre los miembros de la banda a la hora de afrontar a las mujeres. Skwisgaar y Murderface buscan el sexo por el sexo, aunque éste último no consiga mucho. Celoso del sueco, le apuesta a que consigue tirarse al mismo número de tías que él, y claro, es imposible. Mientras, Toki y sus eses quieren algo más de las féminas, una relación seria, así que se apunta a una agencia matrimonial a ver qué pueden hacer por él, pero sólo le encuentran a un crollo obsesionado con tener hijos, y él intenta huír, sólo para darse cuenta de que estaba bien tirándose a las groupies.

No es un capítulo del que se pueda analizar mucho, ya que esta serie va a lo que va, que son unas cuantas risas sin moraleja basándose en la brutalidad de los personajes y de las situaciones en las que se meten, pero lo hace muy bien, y me ha conseguido sacar algunas risas.

Y bueno, hablaría de las canciones, pero es que de la primera sólo conseguí sacar dos palabras sueltas (es imposible entender a Nathan Explosion cantando) y la segunda me pareció normalita dentro de las que suelen sacar. Eso sí, con ésta creo que es la primera vez que usan el autotune para hacer una parodia descarada de su excesiva presencia hoy en día.

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