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Escena del crimen

19 Ago

Una de las series más curiosas que conozco, y no tanto por el argumento como por la manera en que está hecha, es la alemana Tatort. Lleva emitiéndose en Die Erste, la primera cadena de la televisión pública ARD, ininterrumpidamente desde 1970, llevando ya 770 capítulos.

A los alemanes les va mucho el género policiaco, lo que ellos llaman el krimi. De hecho, recuerdo que es una de las primeras cosas que me enseñaron cuando empecé a dar las clases de alemán de preparación para el Erasmus el año pasado. Tatort, como no, se encuadra dentro de este género. Pero no es una serie cualquiera, no. Los domingos después de cenar, Alemania se paraliza. Y es porque echan Tatort. Incluso la gente baja a los bares a verla y a comentarla, como si de un Bayern de Munich –  Werder Bremen se tratase. Y el detective Horst Schimanski, de Duisburg, es un icono nacional. Ese es el primer motivo por lo que es especial.

El segundo, es la manera de hacer la serie. La televisión en Alemania funciona parecido a la de Estados Unidos, tipo network, pero con áreas de cobertura más grandes. Así, Baviera tiene la HR (Hessischer Rundfunk), pero Baden-Würtemberg comparte con Renania-Palatinado la SWR (Südwestrundfunk), y ambas tienen la señal de la ARD con contenidos ajustados a los estados en los que emiten. Hay un mapa en la wikipedia que muestra esta distribución.

Bien, pues Tatort se aprovecha de esto. Cada emisora produce sus propios capítulos ambientados en alguna ciudad de su territorio y con sus propios personajes, a veces incluso dos o tres detectives diferentes. Así, ahora mismo hay 15 detectives repartidos por toda Alemania, y con tres o cuatro más a punto de salir, y aunque ya no tanto, cada uno con su acento y vocabulario regionales. Incluso la ORF y la SF, televisiones públicas de Austria y Suiza respectivamente, se han apuntado al carro y mandan sus propios capítulos.

Como os podeis imaginar, seguir Tatort es un poco lío. Cada detective sale como mucho tres veces por temporada, que suelen ser de algo más de 30 capítulos, y cada semana hay uno diferente en una ciudad o pueblo diferente. Y cuando es tu ciudad la que sale en el capítulo, mola. Estando yo allí no ha salido Tübingen, que es donde estuve de Erasmus, pero sí ha salido Stuttgart, que está a unos sesenta kilómetros.

Existe otra serie igual, que también está en antena ininterrumpidamente desde 1971, naciado como la respuesta de la Fernsehen der DDR, llamada Polizeiruf 110. Cuando cayó el muro, la propia ARD se quedó con ella, emitiendo las dos.

Como serie, pues es batante maliña, está en la línea de las series alemanas tipo Alarm für Cobra – Die Autobahnpolizei (Alerta Cobra, vamos) o Medicopter 117, ya os imagináis como va el tema. La diferencia está en que Tatort ya es otra tradición alemana más como el café con tarta de las tres de la tarde o el Oktoberfest.

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