El médico de los ricos

27 Ago

Seguimos con los finales, y esta vez le toca a la segunda temporada de la serie de USA (el canal y el país), Royal Pains, que acabó ayer su temporada de verano (algunas cadenas de cable compran temporadas de muchos episodios y las parten en dos tandas).

Si no sabéis de que va os lo cuento. Hank es un médico neoyorkino que un día la caga bien cagá en el hospital en el que trabajaba, así que con la ayuda de su hermano y de un millonario noble alemán decide reanudar la vida como médico privado para los ricos que viven en los Hamptons. Contratan a una asistente y se medio lía con la directora del hospital público. Y a partir de ahí, pues un procedimental ligerito sin mucho que aportar, y por qué no decirlo, bastante maliño.

¿Que por qué es tan mala? Pues por muchas cosas. La primera es la falta de realismo de una serie que a pesar la autoconsciencia de serie de verano que tiene, parece que algo en serio sí se toma a si misma. Y esa  falta de realismo se nota en varios detalles, como por ejemplo, la vena McGyver que le sale a Hank, que es capaz de curar las cosas más difíciles con dos trozos de cartón y un poco de fixo, o el hecho de que una de las doctoras, no recuerdo si era Divya (la asistente) o Emily Peck (la competencia), en uno de los capítulos se sacara del bolso una botella de oxígeno de un tamaño bastante grandecillo justo en el momento más necesario.

Por otro lado, tenemos a los personajes. Hank es muy prepotente. Se intenta ir de graciosillo cuando la verdad es que dice las cosas con una superioridad y un mirar por encima del hombro que te hacen decir “chaval, vete pa’casa”, y cada vez creo más que es algo involuntario por parte de los guionistas. Luego tenemos a Jill, que aparenta no más de 30 años y se ve demasiado joven para ser toda una directora de hospital. Sólo hay que mirar ese mismo puesto en otras series (Cuddy en House, Akalitus en Nurse Jackie) o en la vida real. Pero claro, es que si no no podían liarla con Hank y permitir que este tuviera acceso al equipamiento del hospital a la vez.

Y luego está la estructura del capítulo. Todo parece normal, hasta que parece que el capítulo se acaba, todas las tramas están cerradas y estás preparándote ya para darle al stop y poner otro episodio de algo decente. Pero no, resulta que es una pausa de publicidad y aún quedan entre cinco y ocho minutos más, que los guionistas usan para profundizar en arcos argumentales que están ahí durante toda la temporada aunque muchas veces no lo parezca (vale que en la segunda temporada tienen más presencia, pero aún así…) o directamente en tonterías que no aportan nada. Ya que tienen que rellenar los  45 minutos con algo, ¿qué les cuesta ir intercalando esas cositas durante el resto del tiempo?

Sinceramente, Royal Pains es el tipico caso de “la veo yo y ya os la cuento para que ni os molestéis”. Pues eso, ni os molestéis.

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Una respuesta to “El médico de los ricos”

  1. Tati 27/08/2010 a 22:34 #

    En primer lugar… a mi me dijiste tu que la viera…Mamón!
    Y en segundo…falta de realismo??? con el tamaño de los bolsos de hoy en día hasta te cabe un quirófano portátil!!!!!!!

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